Blog personal de Gilberto Nava, "Gablot". Aquí puedes encontrar textos literarios, ensayos, críticas y básicamente cualquier cosa que habita en esa cabeza y se escapa entre los dedos.
25/9/19
Simulacros: la pasividad
16/1/19
Infernáculo. Casilla 6
En resumen, podría decirse que el año pasado fue el de los fantasmas al acecho y de las nostalgias asesinas. Se me frustraron todos los proyectos que quise iniciar, algunos por autosabotaje, otros por friendly fire y la gran mayoría porque precisamente ahora estoy anclado en un puerto que ya quiero abandonar. De hecho me ofrecieron una oportunidad relativamente estable para abandonar la nave, pero no sé si tengo el talante para hacerlo. Francamente me da miedo dejar mi zona de confort y tener que afrontar, encima de todo, una situación económica más austera. Por ahora debo ser la piedra que resiste, debo ser la muralla y el pilar. Mi propósito de año nuevo es dejar de posponer mi vida. Al menos eso pienso ahora y espero que eso se mantenga.
Crecer apesta, nunca lo hagan.
8/1/18
Infernáculo. Casilla 5
Una de mis prioridades durante el año pasado consistió en no abandonar este sitio, aferrarme un poquito a este salvavidas en medio de una tormenta de escritorios llenos de papelitos inservibles e inútiles fechas de entrega. Creo que la jugada no me salió del todo mal. Quizá sólo debía acostumbrarme un poco a esta nueva etapa. Lástima que siempre sea demasiado tarde cuando uno cae en cuenta de cómo le hubiera gustado pasar los días, las horas, los minutos. En fin.
Espero, ahora sí, realizar cambios significativos en el sitio. Hacerlo un poquito menos adolescente (aunque es difícil puesto que me quedé de diecisiete años). A ver qué sale.
A seguir saltando.
31/8/17
Malas rachas
Todo derivó en una batalla de horas para arrancarse mutuamente del olvido. No era la primera gran pelea, pero era inmensa. Me dejó mal parado varios días. Volví justo a esas costumbres que mi psicóloga una vez me recomendó abandonar. Una vez le comenté que cuando me ponía mal, buscaba canciones para hincar más el dedo en la herida, para hundirme porque sólo vaciándome lograba seguir. Ella soltó la verdad que me ocultaba: ¿En serio es por eso o únicamente para sentirte peor y continunar peor y no salir? Como buen adicto, reincidí. Las herramientas digitales de la posmodernidad sirven para nutrir cualquier demonio. Si no tienes un mono en la espalda, te lo genera.
Elegí a Spotify por verdugo, pero fue una pifia. Recordé esos mensajes que dejó hacia final de año en Estados Unidos para personas tristes y traté de buscar playlists que tuvieran palabras similares. Todas fueron un asco; luego, seguí con el estereotipo: emo, dark, sad. Como sirvió para dos cosas, me fui con palabras directas: suicide, suicidal. Me dieron risa las canciones que aparecían como principales opciones. Algunas más bien parecían enfocadas a transmitir el mensaje de: "no lo hagas, por lo que sea, no te cortes, no te mates". Si los jóvenes de ahora se deprimen con eso, son más patéticos que la Gen X y los Millenials juntos: ¿qué clase de attention hore quiere suicidarse únicamente para que le digan no lo haga? Si es una especie de campaña de ayuda a jóvenes desesperados, es risible, aunque medianamente funcional: si a uno le despiertan el sarcasmo, es difícil querer morirse. Después de ese desconsierto me fui con algo menos "fuerte" pero igual de evidente: depression, depressed, depressive. Así llegué a una lista que no sólo sirve para hundirse un rato en la propia miseria, sino que tiene también una gran variedad de rock; (des)afortunadamente no tardé tanto tiempo buscando como para que se me pasara el bache emocional y una canción de allí me rompió las entrañas, después de Portishead y Bunbury como antesala al golpe definitivo, esuché Melpomene de Kashmir. Y de ahí todo fue cuesta abajo.
Desde el principio de año, en el trabajo me ha tocado apagar incendios propios y ajenos. Ya perdí la cuenta. Esto sumado a la infinidad de videos y artículos de Gen X y Boomers que dicen todo el tiempo que los millenials somos basura y que hacen una labor social al contratarnos; estos parásitos generacionales se sienten los salvadores del mundo, cuando fue su "gran idea" del progreso desenfrenado lo que tiene el mundo en el fondo de un pozo de mierda. Me exigen estar más motivado y con más propuestas, que gustosamente quieren sólo para desecharlas al instante, aunque meses después, y una auditoría de por medio, me den la razón. Lo siento, sólo tengo memes para eso.
Hace varios meses me hicieron un doble cargo en la tarjeta por culpa de una mala conexión de Wi-Fi. Si no hubiera necesitado el carro ese finde, lo hubiera dejado ahí hasta que les apareciera en su pantalla de Windows 95 el dinero que me habían cobrado, pero soy víctima del espíritu de mi época. Debo admitir que la fiesta a la que fui mereció la mitad de la pena. Los compromisos familiares rara vez son una satisfacción.
Me vi en la necesidad de vender tres posesiones preciadas para medio solventar el imprevisto. Dudo volver a verlas.
No he podido escribir nada decente, por eso me confieso.
Para colmo, la gripe como cereza del pastel.
5/1/17
Casilla 4.5 Otro año del Infernáculo
El ambiente pinta para catástrofe anunciada hace años. La última vez que vi tantos disturbios por una mala decisión que afectaba este pedazo de tierra fue un primero de diciembre, ahora ocurre un mes después.
Yo no soy Profeta, sólo vine a aprender. No tengo credenciales suficientes pero aquí ejerzo. Mi único logro ha sido un robo "intelectual" que tardaron varios años en descubrir y, por el cual, nadie se inmutó. Iba a ser una persona decente pero crecí priísta.
Quisiera saber qué pendejada hizo Flash ahora para que ocurriera esto.
Hoy me han enviado mi horóscopo chino. Lástima que yo sea una quimera de occidente (pero tendré cuidado, por si acaso).
En fin, a repetir el nivel.
7/11/16
La punta del aguijón
A pesar de la crítica, la autoficción no es sencilla. El escritor termina por exponerse a sí mismo y a todos los que sean necesarios con tal de que el texto avance; a muchas personas les molesta aparecer en los textos (a veces, de forma recurrente; ni modo, para qué se involucran con un maniaco del pretérito si no querían), a otras tantas les molesta que se la pase viendo constatemente al pasado para elaborar sus textos (repetir aquí paréntesis anterior). El autoficcionalista sabe que a más de uno le tocará una piedra y que tal vez todos salvo el aludido sientan que tienen una diana pintada entre los ojos. En fin.
Desde que inició "El Conde" he intentado no mezclar al pibe que mueve las manos sobre el teclado con el personaje que se supone es el autor, pero llega un punto (una edad) en la que ya es inevitable, en la que los propios textos lo señalan a uno como el autor por mucho que uno diga que quien escribe el "el otro". (Quizá a eso le llaman crecer, yo le digo resignación).
O tal vez la cosa es que recientemente fue mi cumpleaños y envejecer no es tan cool como uno pensaba cuando niño
5/5/16
Mulligan
El propósito consistía en publicar una entrada por mes: he fallado. Esto de la vida adulta es capaz de corromper todo, hasta la rutina autoimpuesta para mantener el ejercicio de la pluma (o el teclado). Jamás había tenido tanta carga de trabajo, jamás había fallado tantas veces (equivocaciones idiotas, siempre por el protocolo técnico que me rehuso a seguir), jamás no hubo consecuencias graves (sigo en el mismo puesto, en el mismo escritorio, con la camiseta del equipo; el mundo no implosionó; nada valioso se perdió en mi silencio involuntario). He dejado de leer tanto, cortesía del adiós al transporte público (recuerdo que ese fue uno de los motivos por los que tomé una decisión gigantesca hace años). El contexto para desenvolverse en este muladar que llaman el ombligo del mundo no mejora (los humanistas no tienen cabida en un país tan inhumano). Esa frase que me caga de Fuentes cobra tanto sentido ("Aquí nos tocó nacer").
Me resisto. Me resisto por obligación y por decencia. Me resisto como la única plegaria que conozco: "No". Repito el monosílabo antes de dormir como un Padre Nuestro, lo repito en mi cabeza como un Ave María desde que entro al elevador y presiono el botón para llegar a mi escritorio. Lo murmuro cuando me levanto y entro a la ducha. Insisto en la negativa con todas sus formas y posibles variaciones: No en escala Kelvin. Ahora, intento devolver la mano de mierda que me aventó a la cara mi librería. No es la primera vez y ya estoy acostumbrado a que me falte una tierra o que el rayo necesario no salga nunca.
Alguna vez, la loquera me dijo que yo tenía complejo de Superman; años atrás intentaba salvar a la humanidad a cualquier precio. Un año después, cambié de símbolo: colgué la capa roja y el estúpido traje azul por otro más oscuro. Ya no quise ser el salvador de la tierra sino la mano ejecutora del karma. Quise ser la Noche y ese Comediante, parodia de la humadidad misma; quise ser ese adicto a los enigmas que revelaba verdades (demasiado obvias en retrospectiva) a los ingenuos: quise ser el hombre que declaraba la muerte de Dios y reventaba la linterna al final. Por desgracia, siempre me he quedado corto.
Alguna vez, quise ser Superman; ahora entiendo que, de haberlo logrado, esto sería Tierra Uno.
6/1/16
Casilla 4
31/12/15
Bitácora aérea II
Recuerdo por qué prefiero la carretera: en pleno vuelo es imposible ver nada salvo cielo: ese espejo de mar inamovible; supongo que en eso se parecen el capitán de barco y el de vuelo: tienen que navegar a ciegas (con un radar, pero deben sobreponerse al hecho de no ver nada entre travesías).
Último vistazo a una ciudad que apesta, llena de gente que odio sin conocer, que últimamente sólo me ha estorbado para trasladarme de A a B; casas que se alzan caóticamente y que se mantienen en pie a fuerza de resentimiento y resignación.
Me esperan horas de mar, me espera un lugar tranquilo, un stand by de esto que pasa (que dicen que es la vida): un quicksave para cerrar los ojos y dormir un rato: Bowser, Zelda, el Dr. Willy... Todos pueden esperar: siempre esperan.
Una hora no es suficiente para una película; en la pantalla transmiten comerciales. Ese es el precio de estar a la vanguardia en este país, en este planeta: fumarte los eslóganes y los spots de publicistas mediocres.
El avión acelera: se siente como estar en casa: el cuerpo pegado al asiento, los oídos tapados y el paisaje moviéndose como en cinta automática. El avión acelera para que el aire lo eleve hacia ese cielo nublado que el sol no puede acribillar. Posición diagonal para ascender. Si baja la velocidad, nos caemos.
El avión acelera. Leo en las alas "Do not walk outside this area". Hasta el payaso equilibrista del avión tiene restricciones. Últimamente la vida ha sido así: do not walk outside this area. Pero, lo siento, me gusta pasear por el lado salvaje del camino, hacia la carretera camino al infierno.
Creo que esta vez no me encontraré con poetas ni literatos: vacaciones light.
Un whisky para el camino y unos doritos para no olvidar la realidad. Un libro que me obliga a mover cuerdas que hace años no tocaba y que deberían permanecer inmóviles.
Avisan el descenso. Un vuelo con turbulencia que dura muy poco. Debo apurar mi trago.
Por cierto, Mikel, si estás leyendo esto un 23 de diciembre: Feliz cumpleaños.
31/7/15
No soy una entrada de blog, soy una nota suelta
6/1/15
Casilla 3. Otro año del Infernáculo
6/1/14
Infernáculo. Casilla 2
Hace poco vi Last Vegas. Douglas suelta la frase precisa "Mi brain cannot conceive how old this body is". Curiosamente, así me pasa; pian pianito voy notando que el tiempo no deja cuentas pendientes, lo carcome todo y no se indigesta.
No sé si tiempo y muerte sean hermanos o la misma cosa (a mí me sabe más a lo segundo que a lo primero).
Justo ahora es el punto sin retorno, en todo momento de cualquier cosa.
Esta vez siento que fue muy poco el tiempo. Un año me fue poco. El número de entradas cayó a la mitad: consecuencia directa de que muchos de los textos publicados el año anterior ya estaban en deviantArt o en otros papelitos.
6/1/13
Un año del Infernáculo
31/3/12
-cida
Para O. C.
Tevoy a matar
Gelman
Muerte al perro
Julio Cortázar
Todos tenemos una pequeña cucaracha en nuestras vidas. Y no hablo de la imagen kafkiana sino en sentido literal. Todos tenemos una pequeña y despreciable cucaracha en nuestras vidas. La mía no me deja dormir en paz. Miento. Sí puedo dormir, pero me provoca sueños recurrentes. Una especie de deseo homicida.
Pero no, no es una cucaracha: es un escarabajo pelotero, ¡eso! Un maldito escarabajo pelotero que se piensa algo más.
A este bicho absurdo no lo quiere ni su madre. Supongo que por eso se refugia en la cocina: lo corrieron del estiercol donde habitaba y, la benevolencia de un ángel, le dio tremenda acogida. Bien dicen que Dios sí se compadece de las creaturas más insignificantes y lastímeras. ¿Y vos qué hacés? Picar la mano que te cuida. No, eso no se hace. Eso, especialmente donde estás, es traición a lo marica y eso lo pagan caro los de-tu-calaña. Y la pagarás, me/nos la pagarás.
I can break every little bone of your tiny stupid head. You, fucking junkie; ya goddamn' bastard. No hay de otra. Tenés que irte. No pertenecés acá, ¿no lo ves? Vivís gratuitamente de compasiones. Sos un simulacro baratísimo. Sos apenas un simulacro de insecto. Y te debo erradicar/Y te debo erradicar
Me entero de una más. Me entero de algo más, pretérito remoto o reciente, y, lo juro, irá al hoyo, a algún puto hoyo (físico o metafísico, no importa: el punto es terminarlo en ese jodido agujero, orillarlo al arrepentimiento, dejarlo al borde del abismo, de la pinche muerte, de esa muerte bien pinche). No, no necesito otra más. Con las que sé me bastan.
Sí, es una provocación directa. Estoy cantando un tiro. Es una amenaza. Es una promesa. Es un juramento de mala película samurai. Sí. Sí. Sí. Es todo eso y también es la certeza de una bala entre los ojos, una bala con su nombre, con su puto nombre. “Te voy a matar”. “Te voy a matar”[, pendejo,] “te voy a matar”.
No importa. Si te topo en la calle, si te noto cerca, si te aproximás siquiera un poco a mí o a los míos... No importa. Más te vale irte yendo a chingar a tu puta madre a otro lado, ¿me entendés, zoquete? I'm gonna kick your ass out of here. When you're ready, sucker, I have my guns and my guts: I'm gonna take ya out of this town, of this life. Say day, say place.
25/3/12
X ENELL
Décimo encuentro nacional de estudiantes de lengua y literatura. Será realizado en Tijuana, México. Tijuana. Ciudad fronteriza que colinda con el norte. Ciudad con mala reputación en estas fechas (Marzo de 2012). Hace un par de años se declaró la guerra contra el narcotráfico en este país; una guerra que ya ha dejado más de 50,000 muertos (y esta cifra sólo es simbólica, es como decir los 300 conejos o los 700 samurais: en realidad quiere decir “un chingo, un putemadral, cantidad incontabilizada e incontable). Gran parte de esos cadáveres que a nadie interesan eran jóvenes, estudiantes o trabajadores; algunos culpables (no lo dudo), otros inocentes que corrieron con la mala fortuna de estar en el momento y lugar menos adecuados.
Un congreso de estudiantes parece más un letrero de “comida gratis para lobos aquí”. Lo sé. Cada congreso en cada lugar de la república tiene ese matiz de espectacular trampa, de meterse uno mismo estúpidamente en la jaula para ser devorado.
Pero, los puntos extra: Tijuana, ciudad fronteriza, ciudad al norte, ciudad conocida por los índices de violencia; perteneciente a la región donde uno ubica los pleitos más graves entre los carteles de la droga y el régimen que despilfarra su violencia mal administrada. Dicen que hay seguridad buena para el congreso (ajá, ¿y los hoteles, hostales y demás?): nunca faltan las crónicas de aquellos que duermen bajo la cama y con el colchón cubriéndoles por si alguna bala perdida encuentra rumbo por la ventana, nunca faltan las denuncias por violaciones, por secuestro, por trata de blancas, por esclavización, por... por la hydra ansiosa de plata, de violencia y de sexo.
Conozco a una poeta que va a la frontera a alfabetizar: ella sabe mejor que yo de lo que hablo. Pero también, ella es una estúpida: ¡arriesgarse así!
Una conejita linda quiere ir para allá. Seguramente todos le dirán que será una gran experiencia. Of course, if she's back alive. Yo soy un cobarde. Sí. Lo soy. No iría a TJ sin mi arma (soy un buen latinoamericano y necesito mi arma para afrontar los peligros): lástima que en el avión y en el bus a uno le impidan subir su arsenal (porque eso sí, somos legales, no tenemos otro medio que jodernos a la desprotección, la interperie del Dios Azar y que no nos toque chingarnos).
Yo fui a Mérida hace tiempo, igualmente un congreso. Poco después me enteré que la propaganda turística era para no perder ese mercado internacional, aunque la cosa estaba bien pinche fea. Aún sin saberlo, no caminaba por las calles confiado, no me sentía a salvo, me sentía peor aún: exhibido como un fuereño (con mi ropa, mi acento o su ausencia según me han dicho varias veces); la presa fácil, la perpetua presa fácil.
Un sujeto, durante un recorrido hacia Progreso, se nos pegó en el camino. Nunca entendimos muy bien de qué hablaba; al parecer sólo buscaba la terminal. Lo encaminamos por no-sé-qué-motivo. Yo me quedé charlando con él durante el recorrido. Frases ininteligibles. Seguramente no hablaba español o su dicción era pésima. Soltó una frase; mi “buena fe” me hace dudar de lo dicho, pero lo que captó mi cebero tensó todo mi cuerpo. “Soy Zeta”.
Quizá quiso decir otra cosa. Espero que hubiera querido decir otra cosa. Que esa frase fuera sólo parte de mi imaginación, de mi maldita paranoia. Tensé mis manos, mi primer instinto era golpearlo hasta la muerte, hacerlo desertar a fuerza de chingadasos, hacerlo añicos y hacerle un bien a la sociedad: otro idiota menos. Estoy consciente que la gente de escasísimos/nulos recursos se ve en la necesidad de adquirir para la comida de cualquier forma, que por eso el crimen organizado tiene tanta fuerza: un país sin oportunidades orilla su población a la ilegalidad. Sin embargo, el lavado cerebral funciona. Sin embargo, uno no piensa eso. La otredad es secundaria cuando uno siente en peligro su vida, sus intereses, a los suyos.
Me contuve: tampoco tenía la certeza de ganarle en una pelea ni de que realmente hubiesen sido esas dos palabras las que su boca profirió. Llegamos a la terminal, nos deshicimos de él con ciertas dificultades (una especie de insistencia para aferrarse a nosotros) y rechazamos un dinero que sólo él sabe cómo quedó empanizado de arena.
Cierta conejita tierna quiere ir para Tijuana. No puedo detenerla. Si quiere dar ese salto, lo dará. Pero lloro de angustia. Por primera vez en mucho tiempo siento pánico. Miedo aberrante, sí, a no volver a verla, a descubrir pocos días después que ha desaparecido, a que no conteste su celular durante un día y pensar ya lo peor. Tiene sus tours turísticos acomodados con cada amigo en el interior de la república. ¡Genial! ¡Yo quisiera ser tan sociable! Pero si saldré a un viaje con la certeza de que existe un 70% de probabilidad es de morir... ¡Perfecto! Soy suicida, pero eso mismo “suicida”, carajo: no pienso morir a manos de otro imbécil; además, no me certifican que realmente moriré y no terminaré en otra vida peor.
Pues eso mismo le digo: hay cosas peores que regresar sin un brazo, sin una pierna o en el ataud. Hay cosas por mucho peores que esa (más, cuando se trata de violentos apoderados de ideología ultramachista).
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Imagen tomada de http://codinghorror.typepad.com/.a/6a0120a85dcdae970b0120a86dd099970b-pi
6/1/12
En el principio fue mi verbo

Al fin terminé el diseño de la página.
Otro blog que inicio con el fin de mantenerlo a flote. Actualizarlo constantemente, meterle más cosas, cosas más interesantes. Hacer más que sólo la ocasional visita cada vez que me acuerde. Un blog cuya finalidad la escribo para acordarme cada vez que entre: disciplinarme. Ni idea de cuántos lo vayan a seguir: la letra escrita pierde seguidores. Entramos en la época de la imagen y el audio, donde el video y el podcast tienen su boom tan cómodo para masificar información, entretenimiento, eso llamado cultura y otras cosas más.
¿Qué aparecerá aquí? Ni idea.
Toda primer entrada funciona como introducción. Podría decirse que un libro es un blog y su primer capítulo (ese que inicia con un título grandote que pinta “Introducción”, “Prefacio” o “Prólogo”), la primer entrada.
Lo que regularmente aparece en mis blogs consiste en desahogos, poemas y cuentos que también se encuentran en mi deviantArt (click en Mis obras completas), datos curiosos, una vez me dediqué a subir reseñas y críticas literarias, chistes, sátira, videos, documentos en pe de efe y lo que se me vaya pegando en el camino.
Comenzamos.

