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8/1/18

Infernáculo. Casilla 5

Ahora sí puedo pasar a números enteros.

Una de mis prioridades durante el año pasado consistió en no abandonar este sitio, aferrarme un poquito a este salvavidas en medio de una tormenta de escritorios llenos de papelitos inservibles e inútiles fechas de entrega. Creo que la jugada no me salió del todo mal. Quizá sólo debía acostumbrarme un poco a esta nueva etapa. Lástima que siempre sea demasiado tarde cuando uno cae en cuenta de cómo le hubiera gustado pasar los días, las horas, los minutos. En fin.

Espero, ahora sí, realizar cambios significativos en el sitio. Hacerlo un poquito menos adolescente (aunque es difícil puesto que me quedé de diecisiete años). A ver qué sale.

A seguir saltando.

5/1/17

Casilla 4.5 Otro año del Infernáculo

Ya pasó otro año. Bien puedo decir que en este sitio fue un año a medias, que saltando pise raya, pues y que perdí un juego. Game Over. Retry. Ni modo, a gastarse el cambio del mandado en otra partida porque Bison no debe ganar, nunca.

El ambiente pinta para catástrofe anunciada hace años. La última vez que vi tantos disturbios por una mala decisión que afectaba este pedazo de tierra fue un primero de diciembre, ahora ocurre un mes después.

Yo no soy Profeta, sólo vine a aprender. No tengo credenciales suficientes pero aquí ejerzo. Mi único logro ha sido un robo "intelectual" que tardaron varios años en descubrir y, por el cual, nadie se inmutó. Iba a ser una persona decente pero crecí priísta.

Quisiera saber qué pendejada hizo Flash ahora para que ocurriera esto.

Hoy me han enviado mi horóscopo chino. Lástima que yo sea una quimera de occidente (pero tendré cuidado, por si acaso).

En fin, a repetir el nivel.

6/1/14

Infernáculo. Casilla 2


El recuento de fichas:
Hace poco vi Last Vegas. Douglas suelta la frase precisa "Mi brain cannot conceive how old this body is". Curiosamente, así me pasa; pian pianito voy notando que el tiempo no deja cuentas pendientes, lo carcome todo y no se indigesta.
No sé si tiempo y muerte sean hermanos o la misma cosa (a mí me sabe más a lo segundo que a lo primero).
Justo ahora es el punto sin retorno, en todo momento de cualquier cosa.

Esta vez siento que fue muy poco el tiempo. Un año me fue poco. El número de entradas cayó a la mitad: consecuencia directa de que muchos de los textos publicados el año anterior ya estaban en deviantArt o en otros papelitos.
En fin.
En el recuento de fichas, un par de cuentos con los que me siento satisfecho (“Shadow Link 2” y “Día de visita”) y un par de notas que valieron la pena con todo y todo (“Vías circulares…” y “El letargo no termina…”).
En teoría, ahora debería tener más tiempo para escribir en mayor cantidad y calidad (¡ojalá!).
A seguir saltando.

30/12/12

El botón Reset, la opción Restart/Retry

En todas las consolas de videojuegos que conozco existe un delicado y poderoso objeto/opción-en-el-menú-de-pausa capaz de (pseudo)erradicar todos los errores cometidos durante la partida, sin importar cuán absurdos, estúpidos o fatales hayan sido: el Reset/Restart/Retry. Nada más útil y peligroso que dotar a un macarra con el enorme poder de regresar en el tiempo: puede que el imbécil haga todo bien sólo la enésima vez.
Se podría pensar en la no-consecuencia o en que promueve la estupidez del fallo constante, pero no es así: cualquier buen gamer sabe que ese delicado objeto consiste en el último recurso del cobarde: no lo toca a menos que los gráficos indiquen que el programa se ha trabado: muchas veces resulta más honorable (más disfrutable, incluso) enfrentarse al trágico desenlace de la muerte del personaje que recurrir cobardemente al Reset/Retry: resulta incluso más fructífero ver cómo terminan las acciones tras los recurrentes errores antes de re-intentar el puzzle/combate/nivel. Resulta posible pensar mejor cuando se manejan todas las variables (o al menos, a esa teoría nos ceñimos muchas veces).
Por lo que, resetear es justo eso: la esperanza de hacer las cosas mejor la próxima vez, reiniciar el calabozo/combate y enfrentar al enigma/enemigo una vez más con la idea de vencerle definitivamente. Reset equivale a renovación, no a un simple reinicio de máquina que no aprende: el videojugador posee inteligencia (presumiblemente) y sabe qué pasos lo han llevado al fallo estrepitoso. El reset consiste en un oriboros tecnológico, una enseñanza desde el micromundo de gráficos digitales o en pixeles de que en la posmodernidad no todo está perdido, se vale regresar al nivel/calabozo e intentarlo de nuevo.