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27/4/18

Entrevista de trabajo


Llena la solicitud. El perfil preciso no es relevante, sólo importa cuán capaz es de poder variarse en un mismo entorno, de encajar en la zona asignada, de estar completamente seguro de la logística para la movilidad del cuerpo junto con todos aquellos armatostes que deban ser trasladados. Sin embargo, si llegas a contrariar el platonismo lacónico del arquetipo solicitado posiblemente termines en las calderas como leña –de ser así tu familia recibirá tu sueldo, incluso aquella paga vacacional, hasta que piel, cabello, órganos y huesos no sean más que energía, humo, cenizas y recuerdos– pero aún es pronto para concientizar acerca del tema: no error, no hoguera, ¿entiendes?
¿Qué pasa? Veo temor en tus pupilas. ¡No tiembles! Yo no me encargo de corregir los desperfectos, sólo recluto personal, informo a los interesados de las políticas de trabajo, firmo algunos documentos, puro papeleo. ¿Qué ves? ¡Oh! ¡El látigo! No te preocupes. Es mero fetiche coleccionista: vale millones acá arriba. Sí, es ese mismo látigo que piensas. No tengas miedo. No somos tan primitivos. No lastimamos inocentes. Se han empezado a mover las cadenas de tu silla. Será mejor que calmes tu ritmo cardiaco, esa cosa es como un animal, percibe las emociones que destrozan tus nervios; las deglute como bocadillo, luego te despoja de todo recuerdo y, nuevamente, sólo quedan piel, cabello, órganos y huesos, que van a parar al fuego para quedar reducidos en... bueno, ya sabes –por cierto, no hay paga si no has firmado el contrato; por el color de tu cara, además del ligero goteo de tu sangre sobre el suelo debido a la contracción de los eslabones, te recomendaría que, aunque fuese con la boca, hagas algún garabato sobre el papel; eso o calmarte– .

Bien, comienzas hoy mismo, si la silla te suelta. Por cierto, te recomendaría apresurarte, porque al jefe no le gustan los holgazanes ni los pretextos, por eso él mismo aplica los correctivos, da las pláticas motivacionales, todas aquellas pantomimas útiles para mantenerlos trabajando felices.

23/11/17

Sin título (Remastered)

De vuelta a ver papelitos viejos, me encontré con este esbozo. Una piececita de rompecabezas que no cabe en ningún lado, pero que no quiero que se pierda, como seguramente perdí ese nombre.
Pero el amor, esa palabra
Julio Cortázar

¿Qué nombre buscás? ¿Cuáles son sus verdaderas letras? ¿Qué idioma es el tuyo? Si la expresión en (la) lengua no basta, ¿cómo he de nombrarte? ¿Con cuál de todos los apelativos posibles advertirías que mi mano busca la tuya? Si me quedo sin palabras, no sabré cómo llamarte. ¿Con qué vocablo he de anunciar(me) tu presencia? ¿Con qué combinación de sonidos clamaré cuando estés ausente? Entonces sólo quedaría «//silencio//». De ese país soy un completo extranjero. Si únicamente me quedo con eso, seré invisible. No asistirías a mi llamado. Los ojos que te anhelan se mimetizarían con el ambiente, volviéndose otro par de globos oculares, espectadores ciegos. Es más. La lejanía por tu nombre se haría infinita; serías inalcanzable, ina(l)udible. Te destierras de mi voz. Me envías al exilio silente de ver tu imagen destilada sobre el horizonte, sin poder hablarte, ni con la boca ni con la mirada.

11/9/15

Zex



Primero, un caso de priapismo con eyaculaciones cada diez minutos sin que el miembro volviera a su flacidez. En el hospital, nadie se explicaba el síntoma. Después, al otro lado del mundo, una mujer casi fallece por múltiples orgasmos consecutivos. Posteriormente, un incremento exponencial de casos.
Psiquiátras y psicólogos reconocidos descartaron trastornos comunes y parafilias raras. Los religiosos tuvieron que callarse cuando sus predicadores y monjas presentaron las molestias; incluso los miembros más puritanos del mundo se encerraron para ahogar los gemidos de placer o la prominente y dolorosa erección.
Los sexos encendidos e insaciables desataron una violencia atroz. En medio de pujidos, alaridos, esperma y fluidos de distintas composiciones, las personas se destrozaban entre sí y a sí mismas. En arrebatos de lujuria, las mordidas no se limitaban sólo a marcar la piel sino a arrancarla; apareció una enfermedad que los especialistas denominaron “la avaricia erotizante” que provocaba orgasmos con por el simple contacto con el papel moneda y se incrementaron las noticias de grupos de personas que se arrancaban los ojos mientras tenían sexo rudo en plena calle.
Un exdirector de películas porno amateur (desde sexo convencional hasta orgías sadiconecrocoprozoofílicas) ofreció una conferencia para intentar explicar lo que sucedía, pero a la mitad del discurso no pudo contenerse y se unió al bacanal que había iniciado un miembro de la audiencia.

10/4/13

Cafetería

Un café solo, por favor.– Solo. Sin leche, azucar, ni nada parecido.– No, sencillo.– Americano, como siempre.– Ya me conoces, ¿no?.– ¿Entonces?.– Venga, tráelo ya. He visto que los tienes preparados desde hace rato.– No lo quiero grande, jumbo o con extrasabor; sólo un café americano sencillo, de esos que tienes listos ya.– No mientas, sé que no está frío: veo el humo escaparse por la tapa.– ¿Qué es ese ruido? ¡Otra vez la maldita campana! ¿Por qué no la quitan? Siempre repite lo mismo: ¡Hora de la medicina! ¡Hora de la medicina! ¡Personal de enfermería, favor de dar la medicina a los internos!

28/10/12

Caperucita y el lobo

Imagen: "Red riding hood" de silvestru
–Quítate la ropa, no la necesitarás.

Obediente, se despojó de sus prendas.

Observa. Rasguña. Muerde. Ladra. Muerde. Jadea. Muerde. Ladra. Jadea/Jadea. Muerde. Jadea/Jadea/Ja-de-a/Ja... de... a... Ja... a... a... ¡Aulla!

"C'est tout" anunció la niña tras su orquesta bestial mientras metía la paga en su abrigo rojo.

23/9/12

Lujuria

Satán contemplaba siete veces su más preciada posesión. Con todo su cuerpo repasaba una a una las caras del heptaedro; pero, dejaba al final su favorita, aquella por la cual el Cordero de Dios estuvo a punto de perder el cielo: su petit mort durante el suplicio en la cruz.