27/8/14

LAS I JORNADAS DE VIOLENCIA Y LITERATURA…TODAVÍA

El Seminario universitario de Estudios del discurso forense y el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM organizan las I Jornadas de Violencia y Literatura…todavía que tendrán lugar el miércoles 10 de septiembre en el Aula Magna del Instituto de Investigaciones Filológicas y el jueves 11 de septiembre en el Auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades (Circuito Mario de la Cueva. Zona cultural. Ciudad Universitaria). Las mesas y los diálogos tendrán lugar de las 10 a las 20 horas de acuerdo con el programa adjunto.
     Contamos con la participación de destacados investigadores, creadores y estudiosos del proceso de violencia social. Los doctores Fernando Castaños, Alberto Vital, Enrique Cáceres y Jorge Linares explorarán las posibilidades que ofrecen el discurso, la ética y la deliberación para reducir la violencia social. La Fiscal Nelly Montealegre y la Dra. Dolores Muñozcano dialogarán sobre las consecuencias de la violencia y la trata de personas, especialmente, en relación con grupos vulnerables como los niños y las mujeres. La Mtra. Teresa Ponce y la Dra. Azucena Montes conversarán sobre las resistencias que la sociedad mexicana desarrolla en discursos científicos y literarios. Los doctores Vivette García, Carlos López Beltrán y la poetisa María Rivera expondrán el conflicto que existe, en el México contemporáneo, entre la genérica, la vida y la muerte. La doctora Sandra Lorenzano y el escritor Sergio González Rodríguez debatirán sobre el vértice de violencia que se produce en la frontera y se manifiesta en la literatura. Finalmente, los escritores Paco Ignacio Taibo II y Javier Sicilia expondrán experiencias, conocimientos y opiniones sobre el conflicto y sus consecuencias violentas en México.
     En el quehacer cotidiano del Seminario universitario de Estudios del discurso forense reflexionamos sobre estas disputas públicas y los conflictos sociales en nuestro país. Consideramos que el conflicto propicia el diálogo y, cuando logra construir acuerdos, anida cambios benéficos para la comunidad. Sin embargo, cuando el conflicto se reitera y se reitera sin modificación alguna, termina, lamentablemente, en actos de violencia que lastiman a la sociedad. El escritor, observador sensible, identifica los conflictos y sus consecuencias, los mitifica y recrea para devolverlos a la sociedad en actos estéticos de denuncia y reflexión. En este importante vértice se inscriben LAS I JORNADAS DE VIOLENCIA Y LITERATURA…TODAVÍA
Dra. Margarita Palacios Sierra

5/8/14

Reincidencias



No terminarán la angustia ni lo angosto.
La finitud no se vislumbra próxima o eximia.
Tampoco mi platino sempiterno
oscurecerá al final de la yesca calcinada.
Con ausencia de albur, carencia de efecto,
el defecto verbal que traspasa ojos y miembros
sacudirá esa piel de porcelana fina.

Esta noche no pregunto.
Pasmado, miro los anillos trastocados.
Cotejo similitudes, intersecciones, constantes.
Resultan en lo mismo una y otra y otra y otra
y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra

Lo mismo daría arrojar piedras
a un lago recién muerto
incapaz de parir lástima
o penitencia por la vida.

Todos y cada uno de los elementos
se desmemoran entre agudas estridencias,
que vienen de cuerdas tensadísimas y húmedas,
lenguas tan finas, tan delgadas, tan blancas.
Inútiles.

No estallaré un alba.
Permaneceré atosigado con torpes obsesiones
mi aire

mi asfixia.

9/7/14

El ocaso de los dioses (del futbol). Alemania 7 - 1 Brasil




Conocí al Brasil que te cagaba de susto; escuché su historia con el temor y la veneración que se tiene hacia Dios. Nuevamente, en la tierra de teutones surge el artificio que aniquila a cualquier deidad y pone de manifiesto que absolutamente todo perece.
Desde el principio Brasil jugó mal; en el partido, intentó intercambiar papeles con Alemania. A los teutones les corresponde el juego ríspido de cuerpo a cuerpo, el juego aéreo, el partido trabado; históricamente así ha sido.
A los brasileños les correspondía contrarrestar con jugadas de fantasía, juego de conjunto y la magia de individual. En todo el mundial, a Brasil se le olvidó el joga bonito. Alemanía no contaba con Beckenbauer, ni Bierhof, pero no se achicó a los encontronazos, tampoco perdió su estilo de conjunto: rígido, geométrico, veloz y efectivo.
Era obvio: en los mundiales no sólo se enfrentan las personalidades, también se enfrentan las historias y los fantasmas.
Brasil olvidó su pasado y lo pisoteó. Alemania progresó, en ese sentido: no olvidó su historia, pero no se aferró imbécilmente a ella. También los teutones aprendieron de fantasía (basta ver el séptimo gol para comprobarlo).
A partir del primer gol, a Brasil se le vino el mundo abajo. Estaban desconcertados, sin entender muy bien qué ocurría. Cuando cayó el segundo, el partido ya estaba sentenciado. Brasil no se reconocía a sí mismo: perdió forma. En el segundo tiempo intentaron recomponer; como los Holandeses contra México, quisieron extraer de la camiseta el coraje suficiente para hacer algo; el problema: Alemania no perdona ni da oportunidad alguna.

 

27/6/14

Te esperaré des(p)ierto...


Te esperaré des(p)ierto, lo sé.
Horas y horas.

Obedezco a mi sino
de soportar con los brazos vencidos
la ceniza del volcán.

Aguardaré tu aparición
para tener la certeza de la rabia
del ciego incorregible

Soy la persistencia innecesaria,
el veterano que debió retirarse meses atrás
por pie propio
(conferencia de prensa, una fiesta discreta)
sin un último partido de exhibición.

Te esperaré des(p)ierto, lo sé.
Horas y horas.

Acribillado por dudas como metralletas.
Atado al paredón.
De pie.
Inútilmente de pie.

Mantendré los ojos y las llagas
bien abiertos
para cuando llegues
(si es que llegas)
callada
inamovible.

Te esperaré des(p)ierto
entre las dunas madreperla
de tu piel embadurnada por la luna.

Horas y horas
de quietud
estremecidas por tu aliento tibio
contra mi boca.

Y estaré ahí
esperando
des(p)ierto,
lo sé,

horas y horas.


24/6/14

Coito, ergo sum


 

¿Si de pronto todo es irrelevante? Todo se torna humo. Nebulosas alucinaciones en constante vaivén –como tus pechos erguidos y suaves– , no se detienen, chocan entre sí, como cada poro de tu cristalino cuerpo, cada célula muerta que cae en las colchas (no sabemos si) recién lavadas en aquella habitación de hotel.
La cama se mueve”
¿En serio?”
Cuando pasan los autos, la cama se mueve”
No lo siento”

Quizá me he excedido con los analgésicos, tal vez el alcohol estaba adulterado. Sólo siento el vaivén de tu cuerpo. Tu aroma desprendido que me ultraja la nariz. El reflejo en el efecto vacío de los espejos contrapuestos, que muestran la misma cara extasiada y desvergonzada, deleitada por tus gemidos y gritos. El hipotálamo en epifanía orgiástica.
Sexo, luego existo.”

Todo se torna humo. Alucinación nebulosa estática, como tus ojos fijos en los míos, no se mueven, me revientan las pupilas; cierro los párpados pero destrozan la piel, me siguen viendo directo a los ojos sin importar cuántos muros y pasillos ponga en medio.
El hotel se mueve”
¿Qué dices?”
Mira las lámparas, el hotel se mueve”
No, lo siento”

Quizá nos hemos excedido con los analgésicos, tal vez el licor fue demasiado. Sólo siento tu respiración agitada. El efecto de espejos infinitos al contraponerlos me atrapa. Tu aroma traspasa los cristales, se bifurca y multiplica. Algún ojo nos observa. La televisión está encendida: arde en llamas. Una explosión nos arrebata del sí mismo.
A la mierda.
Sólo importa este instante en el que tus garras destrozan mi coraza, tus fauces me devoran completamente en un segundo, dejando huellas bestiales de un extático suceso. Irreverentes blasfemias pasan por mi mente. Tus oídos no creerían lo que el ovillo, que nace de entre tus piernas y se enrosca sobre tu cuerpo, piensa mientras colapsa sobre ti cuando te retuerces en contorsiones que lo laceran un poco, pero que lo llevan a un sitio que debe ser el vacío absoluto.
Sexo, existo.”

Todo es irrelevante. Alucinación de amor/estática que permanece nebulosa. Un constante vaivén.
¿En qué momento perdimos las prendas? ¿Cuándo entré en ti? ¿Por qué esa necesidad de afecto, del beso, el abrazo donde nuestros cuerpos chocan? Las carnes se aplastan contra sí sonoramente. Tu boca cerrada deseosa de permanecer en silencio. Mis ojos desorbitados buscando frenéticamente un orgasmo o un grito tuyo.
Detente”
¿Por qué?”
Está temblando”
Es la cama”

Un ruido sordo. No abres los ojos. Estás tan quieta como las sábanas inmaculadas. La alfombra húmeda por el sudor mezclado con otros fluidos. Huele a sangre tibia. Te avergüenzas. No me importa, aún no hemos terminado. Te tomo de las manos y beso tu cuello. Abres la boca a la par de las piernas. Reanudo las embestidas. La sangre acumulada en tu interior se mueve en un oleaje incómodo. Gemidos de dolor orgásmico inundan la habitación, el pasillo, el piso entero. Una marea roja diluida se desborda.
«Sexo.»

Todo es quietud. Ahora te encuentras recostada sobre mi pecho, al otro lado de la cama, encerrada en el baño, dormida mientras observas con desprecio mi cuerpo y de reojo ves entretenida alguna película en la televisión. Con tus párpados cerrados revisas mi corazón. Aún late agitado. Te incita cierta curiosidad por probar cuántas veces más puedo complacerte antes de morir en un paro cardiaco
«.»