El Seminario universitario de Estudios del discurso forense y el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM organizan las I Jornadas de Violencia y Literatura…todavía que tendrán lugar el miércoles 10 de septiembre en el Aula Magna del Instituto de Investigaciones Filológicas y el jueves 11 de septiembre en el Auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades (Circuito Mario de la Cueva. Zona cultural. Ciudad Universitaria). Las mesas y los diálogos tendrán lugar de las 10 a las 20 horas de acuerdo con el programa adjunto.
Contamos con la participación de destacados investigadores, creadores y estudiosos del proceso de violencia social. Los doctores Fernando Castaños, Alberto Vital, Enrique Cáceres y Jorge Linares explorarán las posibilidades que ofrecen el discurso, la ética y la deliberación para reducir la violencia social. La Fiscal Nelly Montealegre y la Dra. Dolores Muñozcano dialogarán sobre las consecuencias de la violencia y la trata de personas, especialmente, en relación con grupos vulnerables como los niños y las mujeres. La Mtra. Teresa Ponce y la Dra. Azucena Montes conversarán sobre las resistencias que la sociedad mexicana desarrolla en discursos científicos y literarios. Los doctores Vivette García, Carlos López Beltrán y la poetisa María Rivera expondrán el conflicto que existe, en el México contemporáneo, entre la genérica, la vida y la muerte. La doctora Sandra Lorenzano y el escritor Sergio González Rodríguez debatirán sobre el vértice de violencia que se produce en la frontera y se manifiesta en la literatura. Finalmente, los escritores Paco Ignacio Taibo II y Javier Sicilia expondrán experiencias, conocimientos y opiniones sobre el conflicto y sus consecuencias violentas en México.
En el quehacer cotidiano del Seminario universitario de Estudios del discurso forense reflexionamos sobre estas disputas públicas y los conflictos sociales en nuestro país. Consideramos que el conflicto propicia el diálogo y, cuando logra construir acuerdos, anida cambios benéficos para la comunidad. Sin embargo, cuando el conflicto se reitera y se reitera sin modificación alguna, termina, lamentablemente, en actos de violencia que lastiman a la sociedad. El escritor, observador sensible, identifica los conflictos y sus consecuencias, los mitifica y recrea para devolverlos a la sociedad en actos estéticos de denuncia y reflexión. En este importante vértice se inscriben LAS I JORNADAS DE VIOLENCIA Y LITERATURA…TODAVÍA
Dra. Margarita Palacios Sierra
Blog personal de Gilberto Nava, "Gablot". Aquí puedes encontrar textos literarios, ensayos, críticas y básicamente cualquier cosa que habita en esa cabeza y se escapa entre los dedos.
27/8/14
5/8/14
Reincidencias
La finitud no se
vislumbra próxima o eximia.
Tampoco mi platino
sempiterno
oscurecerá al final de
la yesca calcinada.
Con ausencia de albur,
carencia de efecto,
el defecto verbal que
traspasa ojos y miembros
sacudirá esa piel de
porcelana fina.
Esta noche no pregunto.
Pasmado, miro los
anillos trastocados.
Cotejo similitudes,
intersecciones, constantes.
Resultan en lo mismo
una y otra y otra y otra
y otra y otra y otra y
otra y otra y otra y otra
Lo mismo daría arrojar
piedras
a un lago recién muerto
incapaz de parir
lástima
o penitencia por la
vida.
Todos y cada uno de los
elementos
se desmemoran entre
agudas estridencias,
que vienen de cuerdas
tensadísimas y húmedas,
lenguas tan finas, tan
delgadas, tan blancas.
Inútiles.
No estallaré un alba.
Permaneceré atosigado
con torpes obsesiones
mi aire
mi asfixia.
9/7/14
El ocaso de los dioses (del futbol). Alemania 7 - 1 Brasil
Conocí al Brasil que te cagaba de susto; escuché su historia con el temor y la veneración que se tiene hacia Dios. Nuevamente, en la tierra de teutones surge el artificio que aniquila a cualquier deidad y pone de manifiesto que absolutamente todo perece.
Desde el principio Brasil
jugó mal; en el partido, intentó intercambiar papeles con Alemania. A los
teutones les corresponde el juego ríspido de cuerpo a cuerpo, el juego aéreo,
el partido trabado; históricamente así ha sido.
A los brasileños les
correspondía contrarrestar con jugadas de fantasía, juego de conjunto y la
magia de individual. En todo el mundial, a Brasil se le olvidó el joga bonito. Alemanía no contaba con
Beckenbauer, ni Bierhof, pero no se achicó a los encontronazos, tampoco perdió
su estilo de conjunto: rígido, geométrico, veloz y efectivo.
Era obvio: en los mundiales
no sólo se enfrentan las personalidades, también se enfrentan las historias y
los fantasmas.
Brasil olvidó su pasado y lo
pisoteó. Alemania progresó, en ese sentido: no olvidó su historia, pero no se
aferró imbécilmente a ella. También los teutones aprendieron de fantasía (basta
ver el séptimo gol para comprobarlo).
A
partir del primer gol, a Brasil se le vino el mundo abajo. Estaban
desconcertados, sin entender muy bien qué ocurría. Cuando cayó el segundo, el
partido ya estaba sentenciado. Brasil no se reconocía a sí mismo: perdió forma.
En el segundo tiempo intentaron recomponer; como los Holandeses contra México,
quisieron extraer de la camiseta el coraje suficiente para hacer algo; el problema:
Alemania no perdona ni da oportunidad alguna.27/6/14
Te esperaré des(p)ierto...
Te
esperaré des(p)ierto, lo sé.
Horas y
horas.
Obedezco
a mi sino
de
soportar con los brazos vencidos
la
ceniza del volcán.
Aguardaré
tu aparición
para
tener la certeza de la rabia
del
ciego incorregible
Soy la
persistencia innecesaria,
el
veterano que debió retirarse meses atrás
por pie
propio
(conferencia
de prensa, una fiesta discreta)
sin un
último partido de exhibición.
Te
esperaré des(p)ierto, lo sé.
Horas y
horas.
Acribillado
por dudas como metralletas.
Atado
al paredón.
De pie.
Inútilmente
de pie.
Mantendré
los ojos y las llagas
bien
abiertos
para
cuando llegues
(si es
que llegas)
callada
inamovible.
Te
esperaré des(p)ierto
entre
las dunas madreperla
de tu
piel embadurnada por la luna.
Horas y
horas
de
quietud
estremecidas
por tu aliento tibio
contra
mi boca.
Y
estaré ahí
esperando
des(p)ierto,
lo sé,
horas y
horas.
24/6/14
Coito, ergo sum
¿Si de pronto todo es
irrelevante? Todo se torna humo. Nebulosas alucinaciones en constante
vaivén –como tus pechos erguidos y suaves– , no se detienen,
chocan entre sí, como cada poro de tu cristalino cuerpo, cada célula
muerta que cae en las colchas (no sabemos si) recién lavadas en
aquella habitación de hotel.
“La cama se mueve”
“¿En serio?”
“Cuando pasan los autos, la
cama se mueve”
“No lo siento”
Quizá me he excedido con los
analgésicos, tal vez el alcohol estaba adulterado. Sólo siento el
vaivén de tu cuerpo. Tu aroma desprendido que me ultraja la nariz.
El reflejo en el efecto vacío de los espejos contrapuestos, que
muestran la misma cara extasiada y desvergonzada, deleitada por tus
gemidos y gritos. El hipotálamo en epifanía orgiástica.
“Sexo,
luego existo.”
Todo
se torna humo. Alucinación nebulosa estática, como tus ojos fijos
en los míos, no se mueven, me revientan las pupilas; cierro los
párpados pero destrozan la piel, me siguen viendo directo a los ojos
sin importar cuántos muros y pasillos ponga en medio.
“El
hotel se mueve”
“¿Qué
dices?”
“Mira
las lámparas, el hotel se mueve”
“No,
lo siento”
Quizá
nos hemos excedido con los analgésicos, tal vez el licor fue
demasiado. Sólo siento tu respiración agitada. El efecto de espejos
infinitos al contraponerlos me atrapa. Tu aroma traspasa los
cristales, se bifurca y multiplica. Algún ojo nos observa. La
televisión está encendida: arde en llamas. Una explosión nos
arrebata del sí mismo.
A
la mierda.
Sólo
importa este instante en el que tus garras destrozan mi coraza, tus
fauces me devoran completamente en un segundo, dejando huellas
bestiales de un extático suceso. Irreverentes blasfemias pasan por
mi mente. Tus oídos no creerían lo que el ovillo, que nace de entre
tus piernas y se enrosca sobre tu cuerpo, piensa mientras colapsa
sobre ti cuando te retuerces en contorsiones que lo laceran un poco,
pero que lo llevan a un sitio que debe ser el vacío absoluto.
“Sexo,
existo.”
Todo
es irrelevante. Alucinación de amor/estática que permanece
nebulosa. Un constante vaivén.
¿En
qué momento perdimos las prendas? ¿Cuándo entré en ti? ¿Por qué
esa necesidad de afecto, del beso, el abrazo donde nuestros cuerpos
chocan? Las carnes se aplastan contra sí sonoramente. Tu boca
cerrada deseosa de permanecer en silencio. Mis ojos desorbitados
buscando frenéticamente un orgasmo o un grito tuyo.
“Detente”
“¿Por
qué?”
“Está
temblando”
“Es
la cama”
Un
ruido sordo. No abres los ojos. Estás tan quieta como las sábanas
inmaculadas. La alfombra húmeda por el sudor mezclado con otros
fluidos. Huele a sangre tibia. Te avergüenzas. No me importa, aún
no hemos terminado. Te tomo de las manos y beso tu cuello. Abres la
boca a la par de las piernas. Reanudo las embestidas. La sangre
acumulada en tu interior se mueve en un oleaje incómodo. Gemidos de
dolor orgásmico inundan la habitación, el pasillo, el piso entero.
Una marea roja diluida se desborda.
«Sexo.»
Todo
es quietud. Ahora te encuentras recostada sobre mi pecho, al otro
lado de la cama, encerrada en el baño, dormida mientras observas con
desprecio mi cuerpo y de reojo ves entretenida alguna película en la
televisión. Con tus párpados cerrados revisas mi corazón. Aún
late agitado. Te incita cierta curiosidad por probar cuántas veces
más puedo complacerte antes de morir en un paro cardiaco
«.»
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